Las tuercas de autoseguro en sentido de esta norma son tuercas exagonales de acero, en las que el arrastre por fricción en la rosca contrarresta el aflojamiento automático de la tuerca. Este arrastre por fricción se consigue por medio de un elemento de seguridad no metálico, montado suplementariamente en la parte de fijación de la tuerca.
Las tuercas se emplearán sólo para temperaturas desde –70º hasta + 120º.